UNA HISTORIA DIVIDIDA EN DOS.

Recorriendo las carreteras de Colombia en moto, veo y contemplo  todo el paisaje que tenemos a nuestro alrededor, vi sus montañas verdes y frescas,  sentí el olor de la mañana y la brisa  que tocaba mis mejillas.

 Voy feliz rumbo a Guatavita, un pueblito cerca a Bogotá, a dos horas aproximadamente de la ciudad. Llegando veo un enorme lago llamado el  embalse del Tominé, es  de color verde, y observo  unas cuantas personas  que están enzima de una lancha disfrutando de la emoción de estar en un lago tan hermoso, grande  y de mucha historia.

Dicen que debajo del lago se esconde los restos de una guatavita destruida.

 Seguimos nuestro recorrido y llegamos, a Guatavita un pueblo de mucha historia y de  personas afectadas por el desplazamiento del agua y la civilización.

Encontré una placita ubicada en todo el centro del pueblo, donde las personas me acogieron de una manera amigable y  servicial, vi su iglesia que me llamó la atención por que es grande y de forma colonial, donde  reposa la virgen de los Dolores,  donde los  devotos  van en multitud, llevando en la mano una vela con la esperanza  de ser concebido un milagro.

También existen museos que muestran la cultura y la historia de la vieja  Guatavita, que tanto me llaman la atención por lo vivido y las leyendas que allí reposan.

 Es medio día, y  me da hambre  voy a una tienda cerca de la plaza, donde estaba ubicada, Un caballero me atendió de manera especial y me mira fijamente preguntándose en su pensamiento quien era yo, de donde era y a donde me dirigía.  

 Le pregunte que si sabía donde podía ubicar a una persona que me diera información, el señor muy amablemente me dijo que me dirigiera  a una papelería que queda al frente del hospital, y preguntara por el señor Cesar que el me podía dar la información que necesitaba.

Termine de comer mi deliciosa ensalada de frutas, y efectivamente me dirigí a donde  me habían dicho.

Llego y pregunto por el señor  Jeremías, el estaba atendiendo su papelería con su familia. De buena forma y servicial atiende a todos los clientes de esta región.

 Don Cesar Jeremías mora de 50 años,  llamado antes como el cacique, de Guatavita, Ha vivido toda la verdad de una  historia que lo marco para toda su vida.

 El cacique vivía en la antigua guatavita, era el encargado de la cultura y el

folclor de aquel pueblo trabajo 15 años,  en  eventos que se presentaban allí, como lo eran los desfiles para coronar a la reina mas hermosa y de mayor sabiduría, el festival de carrangueros, festival del dorado que lo hacían en honor a la leyenda del dorado, grupos folclóricos nacionales e internacionales, que se presentaban y que daban a las personas un espectáculo maravilloso lleno de luces y vivencias indígenas, todos esto con sus familias unidas y disfrutando de aquellos espectáculos que les ofrecía cesar.

 

Vemos sus canas que reflejan la edad, sus ojos llorosos y su  cara de tristeza, recordando lo que algún día fue guatavita, cesar vivió el desplazamiento de un pueblo a otro, del antiguo al nuevo. Vio como un pueblo de tantas raíces indígenas fue destruido y ahogado por el agua, y a medida que esto pasaba, miraba como construían la nueva guatavita, la actual porque de la vieja solo queda el recuerdo y las ruinas que están Debajo del lago del tomine.  La familia de cesar fue afectada.

Observó por un momento como  los devotos de la Virgen de los Dolores la llevaban en andas sobre el agua que cada día los ahogaba mas y mas hasta hasta quedar sumergido.

 Ahora Cesar es el dueño de una papeleria heredada por su padre, allí vive con su familia disfrutando de una nueva vida y esperanza, lleno de recuerdos pero con la fortaleza para seguir viviendo el presente y dejar atrás el pasado tan cruel.

 El llanto que lleva en su alma por la pérdida y el recuerdo de una guatavita, que jamás volverá; hace que el pobre corazón de Cesar un casique en la historia del pueblo sea divido en dos.

 

 

JISEL SLIT RAMÍREZ A.

COMUNICACIÓN SOCIAL

0910015566